El hormigón controlado por temperatura es necesario para la mayoría de los proyectos de hormigón de vertido en masa, como edificios de oficinas, autopistas, puentes, presas de agua y centrales nucleares. Sin embargo, la composición química del cemento en el hormigón es tal que el calor se libera cuando se mezcla con agua. Cuando el hormigón se cura a temperaturas superiores a 21℃, el hormigón está a punto de perder la resistencia, tener más grietas y aumentar la demanda de agua. Este exceso de calor necesita ser suprimido, generalmente con hielo, para minimizar las grietas y promover el curado. El hormigón se enfría para reducir el calor, lo que puede comprometer la resistencia y la integridad de una estructura. El hormigón que se mantiene a la temperatura adecuada apoyará proyectos estructuralmente sólidos y eliminará costosos tiempos de inactividad. El hormigón se puede enfriar utilizando una variedad de métodos. El hielo en escamas, o una mezcla del agua y hielo en escamas, es la opción ideal debido a su versatilidad, bajo costo y su capacidad para eliminar el calor rápidamente. SFT ofrece una serie de sistemas de refrigeración que permiten un control preciso de la temperatura durante la mezcla de hormigón.